Hay una
danza que semeja el andar de un caballo
en unos
pasos el baile del equino es desbocado
un caballo
salvaje en un vasto campo virgen
con sus músculos
firmes desplegados en libertad
con las
crines levantadas por el viento de su velocidad
con la
sangre bullendo entre el corazón y las patas…
¡Ay! que
despliegue esplendoroso de ímpetu vital.
Luego alguien
monta ese caballo, toma las riendas invisibles
es misteriosamente
el caballo bravo y el jinete pertinaz
suavemente
dirige esa potencia hacia una dirección
no tiene
ningún mapa pero algo le viene a sostener las manos
sus piernas
envuelven al corcel aunando los latidos
su cabello
también se transforma en brisa acariciando sus mejillas…
¡Ay! que maravillosa
unión fundida en la totalidad.
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OTRA DANZA, CON MÚSICA DE SUSURROS Y CARICIAS...
