sábado, 17 de mayo de 2014




VES

Una vez que no había principio ni final
vino alguna ráfaga de lo que en verdad somos
y me mantuvo en vilo toda la noche y el día siguiente
y así seguimos en medio de la nada que es el todo.
Esa vez cada tanto también se sitúa en un pasado
aunque cuando la espiral gira no hay líneas de tiempo
y me veo sumergida en arroyos multicolores
y alguien me toca la espalda intentando una caricia.
Durante esa única vez supe que no podía prevenirme
que tampoco era necesario hacerlo ¿para qué?
y me lancé al bosque a buscarte y a encontrarme
y me sorprendí de saber que siempre había estado ahí.

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