jueves, 10 de enero de 2013

VIAJANDO



Tantas cosas cambiaron este año, tal vez formando parte de un entramado que duró mucho más, el tiempo se presenta de formas extrañas…
Cambio, pero también creo que fue un re-descubrir eso que ya estaba ahí, acá…
Un dar espacio a brillanteces que no me animaba a mostrar, y sobre todo a ser. Un salto desde lo seguro hacia lo incierto, un desprenderme de lo heredado, de lo que creí que era…Y ¿quién soy? no me olvido de esta gran pregunta…
Este año pasó un viaje que no pude disfrutar más que de a ratos, porque andaba buscando otros rumbos, pero ahora entiendo que perderse es también encontrarse…
Pasó que dejé la profesión que ejercía, la que me daba renombre y status, y adonde no pude curar a nadie porque ahí no había corazón. Pude verme y entonces aún llena de miedo, salté.
Pasó que conocí personas nuevas y algo distintas a eso que estaba acostumbrada, hermosos seres con la risa fácil algunos, serios otros y sabios todos.
Pasó que me volví a enamorar de un mago brujo, que me hizo el amor con palabras, y me llenó de orgasmos esdrújulos y agudos. Que me enseñó mucho más de lo que quería enseñarme.
Pasó que me reconcilié conmigo y con varias personas cercanas de las que me había alejado. Y me colmé de agradecimiento hacia el conjuro que el amor extiende ante las situaciones cotidianas.
Pasó que algunas amistades se perdieron en el camino, por desacuerdos, por falta de afinidad, por retirar la venda y poder ver quién realmente era la que estaba jugando a ser amiga de esas personas.
Pasó que me encanté con el baile y aprendí a taconear y a mover las faldas, reconociendo mi propio cuerpo al que tenía guardado en el placard de los pudores.
Pasó que aprendí el valor inconmensurable de un abrazo dado a tiempo, de un te quiero soltado desde el corazón sin miedo, actividad ciento por ciento recomendable…
Pasó que aprendí a convivir con diferentes colores, sabores, olores, un paisaje de mil formas, donde uno espeja y es espejado. Donde descubre y se descubre.
Pasó que aprendí el valor de los pensamientos y las palabras que uso, porque soy una maga y la magia está para usarse y crear belleza.
Pasó que me embarqué en un nuevo viaje, casi sin pensar sólo sintiendo, un avistaje del amor más puro. ¿Se puede amar a una piedra, a una cascada, a un amanecer, a todo un cerro? Sí, claro que sí, y es tremendamente poderoso. Me sentí parte de la existencia porque aunque suene extraño, sentí que era el amanecer, que era la piedra, que era la cascada, que era el mismo cerro. Que no había división entre eso que estaba viendo y mi propia mirada. Lloré emocionada y un sacudón me recorrió el cuerpo exhausto de subir 4 horas la ladera de esa sierra, y luego la paz…
Son esas experiencias que te dejan la sensación de que estás verdaderamente vivo, que no es en vano que estés pisando esta tierra, y que hay algo tal vez innombrable que nos une. Amor suena bien.
Desde ese momento una nueva mirada, un nuevo ojo, para ver en todo y en todos algo que antes estaba velado, supongo que es eso que llaman divinidad…
En cada una de las personas con las que me fui cruzando aparecía una y otra vez. En la pureza de un niño-grande que buscaba una mamá perdida y que te llenaba de mimos y atenciones sin pedir nada a cambio. En la generosidad de un gigante con manos de nube que cocinan fuentes llenas de manjares y tocan guitarras de enamorados de la vida. En la luz de un ruiseñor que canta como un verdadero dios y te arrulla y apapacha para que veas lo hermosa que podés ser si te animás a ser. En la inocencia de un recién llegado que anda buscando desprenderse de contaminaciones para encontrarse con su propia verdad, esos a quienes el brillo se les desprende por todos lados, exquisita brillantina. En la complicidad de dos que saben cómo amar y ser amados, que saben acompañarse sin darle lugar al miedo, una pareja de bailarines mágicos, que alojan viajeros brindando más que el espacio, el infinito.
Puro agradecimiento de haberme dejado participar de sus maravillas, de haberlas compartido tan abiertamente, tan despojados, tan hermosos, tan brillantes.
Y la vuelta es una extrañeza total, y escucho un consejo del ruiseñor, que dice que eso que viviste lo podés llevar a donde estés, que no importa el lugar importa la intención. Que el paraíso es como ser un caracol.
Entonces no es que ya pasó es que está pasando; pasa que estoy llena de amor y sigo viajando…










2 comentarios:

  1. Me alegro infinitamente de haber compartido este viaje con vos. Qué linda la vida cuando uno se suelta!! qué lindo tu escrito!! lindo tu corazón lleno de vida!! Gracias!

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    1. Merci beaucoup pasajera intranquila-tranquila!!Gracias por ser tan buena compañera de aventuras!

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