Tantas cosas cambiaron este año, tal
vez formando parte de un entramado que duró mucho más, el tiempo se presenta de
formas extrañas…
Cambio, pero también creo que fue un re-descubrir eso que ya estaba ahí, acá…
Un dar espacio a brillanteces que no
me animaba a mostrar, y sobre todo a ser. Un salto desde lo seguro hacia lo
incierto, un desprenderme de lo heredado, de lo que creí que era…Y ¿quién soy?
no me olvido de esta gran pregunta…
Este año pasó un viaje que no pude
disfrutar más que de a ratos, porque andaba buscando otros rumbos, pero ahora
entiendo que perderse es también encontrarse…
Pasó que dejé la profesión que
ejercía, la que me daba renombre y status, y adonde no pude curar a nadie
porque ahí no había corazón. Pude verme y entonces aún llena de miedo, salté.
Pasó que conocí personas nuevas y algo
distintas a eso que estaba acostumbrada, hermosos seres con la risa fácil
algunos, serios otros y sabios todos.
Pasó que me volví a enamorar de un
mago brujo, que me hizo el amor con palabras, y me llenó de orgasmos esdrújulos
y agudos. Que me enseñó mucho más de lo que quería enseñarme.
Pasó que me reconcilié conmigo y con
varias personas cercanas de las que me había alejado. Y me colmé de
agradecimiento hacia el conjuro que el amor extiende ante las situaciones
cotidianas.
Pasó que algunas amistades se perdieron
en el camino, por desacuerdos, por falta de afinidad, por retirar la venda y
poder ver quién realmente era la que estaba jugando a ser amiga de esas
personas.
Pasó que me encanté con el baile y
aprendí a taconear y a mover las faldas, reconociendo mi propio cuerpo al que
tenía guardado en el placard de los pudores.
Pasó que aprendí el valor
inconmensurable de un abrazo dado a tiempo, de un te quiero soltado desde el
corazón sin miedo, actividad ciento por ciento recomendable…
Pasó que aprendí a convivir con
diferentes colores, sabores, olores, un paisaje de mil formas, donde uno espeja
y es espejado. Donde descubre y se descubre.
Pasó que aprendí el valor de los
pensamientos y las palabras que uso, porque soy una maga y la magia está para
usarse y crear belleza.
Pasó que me embarqué en un nuevo viaje,
casi sin pensar sólo sintiendo, un avistaje del amor más puro. ¿Se puede amar a
una piedra, a una cascada, a un amanecer, a todo un cerro? Sí, claro que sí, y
es tremendamente poderoso. Me sentí parte de la existencia porque aunque suene extraño,
sentí que era el amanecer, que era la piedra, que era la cascada, que era el
mismo cerro. Que no había división entre eso que estaba viendo y mi propia
mirada. Lloré emocionada y un sacudón me recorrió el cuerpo exhausto de subir 4
horas la ladera de esa sierra, y luego la paz…
Son esas experiencias que te dejan la
sensación de que estás verdaderamente vivo, que no es en vano que estés pisando
esta tierra, y que hay algo tal vez innombrable que nos une. Amor suena bien.
Desde ese momento una nueva mirada,
un nuevo ojo, para ver en todo y en todos algo que antes estaba velado, supongo
que es eso que llaman divinidad…
En cada una de las personas con las
que me fui cruzando aparecía una y otra vez. En la pureza de un niño-grande que
buscaba una mamá perdida y que te llenaba de mimos y atenciones sin pedir nada
a cambio. En la generosidad de un gigante con manos de nube que cocinan fuentes
llenas de manjares y tocan guitarras de enamorados de la vida. En la luz de un
ruiseñor que canta como un verdadero dios y te arrulla y apapacha para que veas
lo hermosa que podés ser si te animás a ser. En la inocencia de un recién
llegado que anda buscando desprenderse de contaminaciones para encontrarse con
su propia verdad, esos a quienes el brillo se les desprende por todos lados,
exquisita brillantina. En la complicidad de dos que saben cómo amar y ser
amados, que saben acompañarse sin darle lugar al miedo, una pareja de bailarines
mágicos, que alojan viajeros brindando más que el espacio, el infinito.
Puro agradecimiento de haberme dejado
participar de sus maravillas, de haberlas compartido tan abiertamente, tan
despojados, tan hermosos, tan brillantes.
Y la vuelta es una extrañeza total, y
escucho un consejo del ruiseñor, que dice que eso que viviste lo podés llevar a
donde estés, que no importa el lugar importa la intención. Que el paraíso es
como ser un caracol.
Entonces no es que ya pasó es que
está pasando; pasa que estoy llena de amor y sigo viajando…
Me alegro infinitamente de haber compartido este viaje con vos. Qué linda la vida cuando uno se suelta!! qué lindo tu escrito!! lindo tu corazón lleno de vida!! Gracias!
ResponderEliminarMerci beaucoup pasajera intranquila-tranquila!!Gracias por ser tan buena compañera de aventuras!
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